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EL
SISTEMA DE COSTOS – ¿PÉRDIDA RELEVANTE?
“¡Esta
es la forma en que siempre lo hemos hecho!” Son las palabras
conocidas que ya han perdido toda credibilidad. Muchos de los
métodos y procedimientos arcaicos utilizados para guiar
las decisiones empresariales han probado ser inadecuados para
el mundo aceleradamente cambiante que vivimos. Encabezando la
lista de enfoques gerenciales obsoletos se encuentra la dependencia
en el sistema de costo estándar. Vamos a ilustrar algunas
de las falacias que se pueden generar por el sistema de costos.
(A
continuación una discusión en una cafetería
entre el dueño, José, y su contador, un experto
en costos)
EXPERTO: José, dices
que has colocado esas bolsas de maní porque algunos clientes
las piden, pero ¿no te das cuenta lo que ese exhibidor
de maní te cuesta?
JOSÉ: No me cuesta.
Va a generarme utilidades. Por cierto, he pagado $50 por el bonito
exhibidor que muestra las bolsitas de maní, pero cada bolsita
me cuesta 15 centavos y las vendo en 25 centavos. Calcula que
venda 50 bolsitas por semana para comenzar. Me tomará 10
semanas recuperar el costo del exhibidor. Luego todo es pura ganancia
de 10 centavos por cada bolsita. Mientras más venda, más
gano.
EXPERTO: Eso es anticuado y
completamente irreal, José. Afortunadamente, los procedimientos
modernos de contabilidad de costos proporcionan una imagen más
exacta que nos revela las complejidades involucradas
JOSÉ: ¡¿AHHHH?!
EXPERTO: Para ser más
preciso, esas bolsitas de maní deben integrarse a tus operaciones
y se les debe asignar su parte correspondiente del sobrecosto
del negocio. Deben compartir una parte proporcional de tus gastos
de renta, climatización, energía, depreciación
de equipos, decoración, salarios de las meseras, cocinero…
JOSÉ: ¿Cocinero?
¿Qué tiene que ver el cocinero con el maní?
¡Ni siquiera sabe que los tengo!
EXPERTO: Mira José,
el cocinero está en la cocina, la cocina prepara la comida,
la comida es lo que hace que los clientes vengan, y los clientes
piden maní. Por eso es que debes cargarle una parte del
salario del cocinero, así como parte de tu propio sueldo
a las ventas de maní. Esta hoja de Excel que te he preparado
contiene los cálculos detallados que te indican que la
operación de maní debe pagar exactamente $2,548
por año para cubrir estos costos.
JOSÉ: ¿El maní?
¿$2,548 por año de costos? ¿Las nueces?
EXPERTO: En realidad es un
poco más que eso. También gastas cada semana en
limpieza de ventanas, limpieza del local cada mañana, mantienes
jabón en los baños, y le regalas gaseosas y café
a los policías que te visitan. Eso aumenta el total a $2,624
por año.
JOSÉ: (Pensativo) Pero
el vendedor de maní me dijo que haría bastante dinero…
sólo ponlos en el exhibidor al final del mostrador, me
dijo… y obtén una ganancia de 10 centavos por bolsita.
EXPERTO: (poniendo mala cara)
El vendedor no es contador. ¿Sabes exactamente qué
parte del mostrador ocupa el exhibidor y cuánto te cuesta
eso?
JOSÉ: No me cuesta nada.
No hay nada ahí. Solamente espacio muerto al final del
mostrador.
EXPERTO: El costeo moderno
no permite espacios muertos. Tu mostrador tiene 60 pié
cuadrados y tu mostrador factura $30,000 por año. Consecuentemente,
cada pié cuadrado de espacio ocupado por el exhibidor de
maní te representa $500 por año. Ya que has tomado
el espacio en vez de dejarlo para uso general, debes cargarle
el valor del espacio a su ocupante – en este caso el maní.
JOSÉ: ¿Quieres
decir que tengo que agregarle $500 más al año al
maní?
EXPERTO: Correcto. Eso eleva
la parte de gastos operativos a un gran total de $3,124 por año.
Ahora, si vendes 50 bolsitas de maní a la semana, estos
costos significarán $1.20 por bolsita.
JOSÉ: ¡¿QUÉ?!
EXPERTO: Obviamente, a eso
le debes agregar tu costo de compra de 15 centavos por bolsita,
lo cual lleva el costo a $1.35 por bolsita. Por lo que
ves, al vender el maní en 25 centavos por bolsita, estás
perdiendo $1.10 en cada venta.
JOSÉ: ¡Algo no
me cuadra! Eso es una locura.
EXPERTO: No del todo. Aquí
están los cálculos. Te prueban que la operación
de maní no puede mantenerse por si misma.
JOSÉ: (entusiasta) Supón
que vendo muchas bolsitas de maní… Cientos de bolsitas
cada semana en vez de sólo 50.
EXPERTO: (tolerante) José,
José... No me comprendes el problema. Si el volumen de
ventas de maní sube, nuestros costos operativos subirán.
Las bolsitas adicionales ocuparán más espacio en
el mostrador, por lo que tendrás que asignarle más
del valor del mostrador al maní. Gastarás más
tiempo comprando y vendiendo maní, por lo que tendrás
que asignarle una mayor parte de tu sueldo. Será más
de todo. El principio básico de la contabilidad es firme
en esas cosas. “Mientras mayor es la operación, mayor
es la asignación de costos”. No José…
el aumentar las ventas de maní no ayuda en nada.
JOSÉ: Bueno. Eres tan
brillante, ahora dime ¿qué debo hacer?
EXPERTO: (condescendientemente)
Bueno… Puedes primero tratar de reducir los gastos operativos.
JOSÉ: ¿Cómo?
EXPERTO: Trasládate
a un local que cueste menos la renta. Reduce los salarios. Lava
las ventanas cada dos semanas. Limpia el local solamente los jueves.
No pongas jabón en los baños. Reduce el espacio
de tu mostrador. Por ejemplo, si puedes reducir tus gastos en
50 por ciento, eso reducirá la asignación de costos
al maní de $3,124 a $1,562 por año. El costo de
cada bolsita será entonces de sólo 75 centavos.
JOSÉ: ¿Y eso
es mejor?
EXPERTO: Mucho mejor. Pero,
todavía perderías 50 centavos por bolsita si sólo
cobras 25 centavos por cada una. Por ello, debes también
elevar el precio para cubrir tus costos. Si quieres sostener una
ganancia de 10 centavos por bolsita, tendrás que cobrar
85 centavos por bolsita.
JOSÉ: (sorprendido)
¿Quieres decir de que a pesar de reducir mis gastos en
un 50 por ciento debo aumentar el precio de cada bolsita a 85
centavos cuando me cuesta 15 centavos cada bolsita? Nadie es tan
loco para pagar eso. ¿Quién compraría?
EXPERTO: Esa es una consideración
secundaria. El punto aquí es, que a 85 centavos estarías
vendiendo a un precio que realmente considera los costos reales
una vez los reduzcas en un 50 por ciento.
JOSÉ: (desesperado)
¡Mira! Tengo una mejor idea. ¿Qué te parece
si boto el maní… lo tiro a la basura?
EXPERTO: ¿Podrías
absorberlo?
JOSÉ: Claro. Tengo cerca
de 100 bolsitas de maní… cuestan 15 centavos cada
una, o sea unos $15 dólares. Entonces solamente pierdo
eso y los $50 del exhibidor y me salgo del negocio de maní.
¡Adiós al problema y salvo mi negocio!
EXPERTO: (sacudiendo la cabeza)
No, no, no… José, no es tan sencillo. Ya estás
metido en el negocio de maní. En el momento que botes esas
bolsitas estarás agregando $3,124 de cargos anuales al
resto de tus operaciones. José, ¡se realista! ¿Crees
que puedes hacer eso?
JOSÉ: (completamente
abatido) ¡Es increíble! La semana pasada estaba ganando
dinero, pero ahora estoy en problemas. Sólo porque creí
que poniendo esas bolsitas de maní en mi mostrador vacío
me traería ganancias adicionales. Debí imaginarme
que había gato encerrado con lo que me dijo el vendedor
de maní.
EXPERTO: Ese es el propósito
de la contabilidad de costos moderna, José – disipar
esas falsas ilusiones. Deberías haberme consultado antes.
Puede
parecerle que el relato humorístico anterior está
tan lejos en las graderías del estadio que no es en realidad
parte del juego de los negocios. Pero no se sorprenda en saber
que es muy común en el mundo de los costos.
El
relato anterior es una versión modificada y traducida de
la versión impresa en el Lybrand Journal. La fuente original
y el autor son desconocidos.
La
Gestión de Restricciones promueve un sistema contable (Contabilidad
del Throughput) que es indispensable para la toma de decisiones
acertadas. Al introducir la Gestión de Restricciones en
su transformación empresarial la contabilidad adquiere
una dimensión atinada con un enfoque innovador que la hace:
más simple; se entiende fácilmente; y permite tomar
decisiones rápidamente, alineadas al incremento significativo
de utilidades para todas las funciones de la organización.
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